Historia del ikigai: de Mieko Kamiya a los cuatro círculos
La palabra tiene siglos, su estudio empezó en 1966 con una psiquiatra japonesa y el diagrama que hoy lo representa nació en Occidente hace poco más de una década. Conocer ese recorrido cambia la manera de buscarlo.
Cuando hablo del ikigai en un taller o en el libro, siempre parto del mismo nombre, Mieko Kamiya. No porque inventara la palabra, que es mucho más antigua, sino porque fue la primera persona que se sentó a estudiar en serio qué es eso que hace que una vida merezca la pena. Entre su libro y el póster de los cuatro círculos que circula hoy por internet hay más de cincuenta años y bastantes malentendidos. Este es el recorrido, en orden.
Una palabra antigua
Ikigai (生き甲斐) une dos piezas. Iki significa «vida» o «estar vivo», y kai, que en la palabra suena gai, significa «efecto», «valor», aquello que hace que algo merezca la pena. El psicólogo Akihiro Hasegawa, de la Universidad Toyo Eiwa, relaciona ese kai con las conchas, que en el periodo Heian (794-1185) tenían un valor apreciado. De ahí viene la idea de «valor de vivir» que lleva dentro la palabra.
Durante siglos fue una expresión corriente del japonés, sin teoría detrás. Se decía que un trabajo, un hijo o una afición eran el ikigai de alguien del mismo modo que en castellano decimos que algo «le da la vida». Nadie la había convertido todavía en un objeto de estudio.
1966: Mieko Kamiya
Mieko Kamiya (1914-1979) era psiquiatra. Se formó entre Japón y Ginebra, tradujo al japonés las Meditaciones de Marco Aurelio y dedicó buena parte de su vida profesional al sanatorio de Nagashima Aiseien, donde vivían aislados enfermos de lepra. Allí convivió durante años con personas a las que la enfermedad y el aislamiento les habían quitado casi todo lo que la mayoría considera una razón para vivir.
De esa experiencia nació Ikigai ni tsuite («Sobre el ikigai» o «Sobre el sentido de la vida»), publicado en 1966 por la editorial Misuzu Shobō. Es el primer estudio a fondo del concepto y sigue siendo el texto de referencia en Japón.
Kamiya distingue dos planos. Por un lado, aquello que da sentido a una vida, sea una persona, una tarea o una creencia. Por otro, la sensación íntima de que tu vida vale, que ella llamó ikigai-kan. Lo que describe no es una gran misión reservada a unos pocos. Ese sentido aparece a menudo en lo pequeño, en tener un lugar y una tarea, en sentir que alguien cuenta contigo.
Kamiya no inventó la palabra. Fue la primera en estudiarla en profundidad y en tomarse en serio lo que significa vivir sin ella.
Inoue: dos caras y tres tipos
Décadas después, el psicólogo japonés Katsuya Inoue retomó esa doble mirada desde la psicología del envejecimiento. Según recoge la Wikipedia en inglés a partir de su manual de 2000, Inoue entiende el ikigai como dos cosas a la vez. Están las fuentes u objetos que aportan valor o sentido a la vida, y está el sentimiento de que tu vida tiene valor precisamente porque esas fuentes existen.
Inoue propone además clasificar el ikigai según su relación con los demás.
- Ikigai social. El que la sociedad acepta y reconoce, como el voluntariado o la vida comunitaria.
- Ikigai no social. El que no depende de la sociedad, como la fe o la autodisciplina.
- Ikigai antisocial. El que se sostiene en emociones oscuras, como el deseo de odiar a alguien o algo.
La tercera categoría es la menos citada y quizá la más honesta. Recuerda que hay personas a las que mantiene en pie algo que no les hace bien, un rencor o una herida, y que eso también funciona como razón para seguir.
Lo que vino después en la investigación
En 1996, el antropólogo Gordon Matthews comparó cómo japoneses y estadounidenses explican qué hace que su vida merezca la pena, y confirmó lo que Kamiya había descrito. El ikigai que contaban sus entrevistados era cotidiano y variado, ligado sobre todo al trabajo o a la familia.
La medicina también se interesó. En 2008, un estudio con más de cuarenta mil adultos de la cohorte de Ohsaki, en Japón, encontró que quienes decían no tener ikigai tenían una mortalidad mayor durante el seguimiento. Más tarde, el neurocientífico Ken Mogi lo explicó para el público internacional como algo hecho de pequeñas alegrías, lejos de una misión grandiosa.
Cómo llegó a Occidente
La versión que hoy conoce casi todo el mundo tiene otro origen. En 2009, el divulgador Dan Buettner habló del ikigai en una charla sobre la longevidad en Okinawa. En 2011, el autor español Andrés Zuzunaga publicó un diagrama de cuatro círculos sobre el propósito, sin relación con el ikigai. En 2014, el bloguero británico Marc Winn juntó ambas cosas, puso la palabra ikigai en el centro del diagrama y la imagen se hizo viral.
El libro de Héctor García y Francesc Miralles, publicado en 2016 en castellano y al año siguiente en inglés, terminó de fijar esa asociación en todo el mundo. Desde entonces, para mucha gente el ikigai es el cruce entre lo que amas, lo que se te da bien, lo que el mundo necesita y aquello por lo que te pagan. La historia completa del diagrama está en este artículo.
Lo que esta historia nos dice
Puesto en orden, el recorrido muestra un desplazamiento claro. Kamiya e Inoue hablaban de algo que se siente y que puede estar en lo más pequeño. El diagrama occidental lo convirtió en algo que se consigue cuando cuatro condiciones encajan, dinero incluido. Son dos ideas distintas bajo la misma palabra.
Las dos caras de Inoue se parecen mucho a la distinción con la que trabajo en IKIGAIER. Las fuentes u objetos que dan valor a la vida corresponden a lo que hago, construyo y aporto, el Ikigai Activo. El sentimiento de que mi vida vale corresponde a desde dónde lo vivo, el Ikigai Consciente. Se puede tener mucho de lo primero y muy poco de lo segundo, y es en esa distancia donde suele aparecer la sensación de que algo falta.
Kamiya fue a buscar el sentido de la vida a un sanatorio, entre personas a las que les habían quitado casi todo.
Si quieres ver las tres capas por separado, lo que es japonés, lo que añadió Occidente y la mirada propia de IKIGAIER, están reunidas en la guía qué es el ikigai.
Fuentes
- Kamiya, Mieko. Ikigai ni tsuite («Sobre el ikigai»). Misuzu Shobō, 1966. Véase también Mieko Kamiya (Wikipedia).
- Inoue, Katsuya. Manual de psicología del envejecimiento (2000), citado en Ikigai (Wikipedia). La clasificación en ikigai social, no social y antisocial procede de esa fuente secundaria.
- Matthews, Gordon. What Makes Life Worth Living? How Japanese and Americans Make Sense of Their Worlds. University of California Press, 1996.
- Sone, Toshimasa, et al. «Sense of life worth living (ikigai) and mortality in Japan: Ohsaki Study». Psychosomatic Medicine, 2008.
- Hasegawa, Akihiro, sobre el origen de kai, en World Economic Forum (2017).
- Zuzunaga, Andrés. Diagrama del propósito (2011). Winn, Marc. «What is your ikigai?» (2014), theviewinside.me.
- García, Héctor y Miralles, Francesc. Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz. Urano, 2016.
Los datos históricos se apoyan en las fuentes citadas; la clasificación de Inoue se cita a través de una fuente secundaria. La relación con el Ikigai Activo y el Ikigai Consciente es una lectura propia de IKIGAIER. Última actualización: 1 de octubre de 2026.